
Salidas
Pony Line, el bar ícono del hotel Four Seasons Buenos Aires, presentó una carta de tragos que recorre el país a través de sus paisajes, aromas y botánicos autóctonos.
En el corazón de la escena porteña, Pony Line Bar vuelve a marcar el pulso de la coctelería local con el lanzamiento de “22/55”, su nueva carta de autor, diseñada por su Head Bartender, Martín Zakrzewski.
El nombre no es azaroso: “22/55” hace referencia a los paralelos que delimitan el territorio argentino. Entre esas líneas imaginarias se despliega una geografía tan vasta como diversa. Selvas, salares, montañas, estepas y viñedos se transforman aquí en materia prima líquida.
Cada cóctel funciona como una postal sensorial que captura la identidad de una región a través de ingredientes autóctonos: hierbas andinas, bayas patagónicas, especias del norte, vinos y destilados con impronta nacional.
Más que una carta, es un manifiesto: beber Argentina, sorbo a sorbo.

Inspirado en las bayas patagónicas, Austral despliega un perfil complejo y delicado. De espíritu low ABV, propone una experiencia elegante y profunda, donde la acidez natural de los frutos del sur dialoga con notas herbales y una estructura sutil. Es un cóctel etéreo, casi introspectivo, que evoca la inmensidad fría y silenciosa de la Patagonia.
Aterciopelado y especiado, Inti es un homenaje a la región andina. Su textura envolvente y su paleta aromática —donde las hierbas de altura y las especias cobran protagonismo— construyen un trago cálido, solar y sofisticado. Como su nombre lo sugiere, es intensidad y energía, pero con precisión técnica y equilibrio contemporáneo.
Clarificado, salino y ahumado, PuNa Clara mira hacia el norte del país. Su perfil es audaz y minimalista: transparencia visual que contrasta con una profundidad gustativa marcada por notas minerales y sutiles matices ahumados. Es un cóctel que captura la aridez majestuosa del paisaje puneño con una ejecución impecable.

La carta “22/55” también incorpora mocktails y opciones low ABV desarrolladas con el mismo rigor técnico y creativo que el resto de las propuestas. Aquí, la experiencia no se define por la graduación alcohólica, sino por la complejidad aromática, la textura y la narrativa detrás de cada receta.
En tiempos donde la coctelería evoluciona hacia un lujo más consciente y experiencial, Pony Line propone algo más que una salida nocturna: un viaje. Uno que empieza en el paralelo 22, termina en el 55 y, entre ambos, celebra la identidad argentina en su versión más refinada.