
Sabores
Armamos un recorrido por restaurantes que están ubicados en esquinas emblemáticas y lugares con años de tradición.
El Palacio Paz es una joya arquitectónica de estilo Beaux-Arts construida a principios del siglo XX. Desde 2021 alberga a Croque Madame, que fusiona elegancia, historia y alta gastronomía. En la planta baja, el Jardín Restaurante ofrece una experiencia culinaria al aire libre, mientras que en la segunda planta el Salón Comedor brinda una atmósfera más íntima. Con desayunos, meriendas, cenas y una selección de cócteles y vinos, este rincón citadino con aires parisinos invita a disfrutar de galas líricas, espectáculos de tango y eventos culturales (@croquemadamepalaciopaz).
El chef Facundo Keleman rescató una casona histórica en Colegiales para crear Bordó, un restaurante orientado al vino con un menú en el que cada plato está basado en un único producto, estableciendo un paralelismo con la uva como protagonista de cada botella. En Bordó conviven un restaurante y una terraza que apunta a convertirse en gran lugar para tomar un aperitivo cuando comience la primavera. La selección de vinos está curada por el sommelier Lucas Rothschild, quien pensó en etiquetas provenientes de distintas regiones del país (@el.bordo.ba).

Territorio Aura está en una casona construida durante las dos primeras décadas del siglo XX. Fue restaurada para convertirse en un espacio que fusiona arquitectura, naturaleza y cocina de autor. El proyecto de diseño respetó la estructura original del edificio y la transformó en un lugar que invita a un recorrido sensorial guiado por el agua, la tierra y el fuego. La chef Agustín Brañas recorre los paisajes de la Argentina a través de una cocina que interpreta el territorio con ingredientes locales, técnicas innovadoras y una mirada sensible sobre el origen del producto (@territorioaura).
La Casa Blanca de Habana representa el regreso de un clásico barrial. Fundada en 1990, la pizzería se había convertido en un ícono de Villa Pueyrredón por su pizza barrilete, su mostrador con elaboración a la vista y el ritual de tocar la campana tras recibir una porción. Décadas después, dos amigos del barrio alquilaron el antiguo local, mantuvieron el nombre y elementos simbólicos como el cartel original. Resignificaron el espacio con una propuesta que honra la tradición, pero con mirada contemporánea, de la mano de un horno 100% a leña (@lacasablancadehabana).
Mondongo & Coliflor es una cantina de Parque Chacabuco recuperada por cuatro amigos apasionados por la cocina porteña, que respetaron la arquitectura original, desde los pisos hasta la barra, sumando detalles de luminaria y diseño que renuevan la estética sin borrar el pasado. Bajo la premisa de que “la belleza está en el sabor”, proponen una carta con platos como guiso de mondongo, empanadas, pastas, carnes a la parrilla y milanesas XL. Este local con 100 años de historia celebra lo mejor de la gastronomía nacional con un sabor bien de barrio (@mondongoycoliflor).

Abreboca está emplazado en una antigua casona de Chacarita y se caracteriza por su patio andaluz que permite viajar en el tiempo. Con tejas y azulejos coloniales, y una fuente escondidos detrás de enredaderas y árboles frondosos, el ambiente de neopulpería es acompañado por la modernidad de las técnicas y la celebración de la comida autóctona, con la charcutería artesanal como propuesta central. El objetivo es definir una identidad nacional desde la gastronomía y transmitir nuestra cultura a quienes llegan desde otras partes del mundo (@abreboca.ba).

En Palermo, una antigua casona guarda el eco de una época dorada para la cultura porteña. Durante los años ’80, allí funcionó La Esquina del Sol, un punto de encuentro donde la bohemia, el rock y la poesía convirtieron al espacio en un símbolo de libertad creativa. Sus ambientes fueron escenario de artistas como Charly García, Soda Stereo, Fito Páez, Sumo y los Redonditos de Ricota. Esta esquina sigue escribiendo su historia a través de Orno, una cantina contemporánea que rinde homenaje a su legado desde su arquitectura hasta su menú. (@orno.pizzeria.cantina).
En Recoleta, Muyé combina cocina de autor en una casona centenaria restaurada. Este espacio, que perteneció al sobrino del expresidente Carlos Pellegrini, conserva elementos originales como aberturas antiguas y un aljibe. Tiene un jardín interno, un oasis urbano rodeado de vegetación, y se destaca la carta que apuesta por sabores cotidianos con un giro gourmet y precios accesibles. Una experiencia pensada para disfrutar en un entorno que combina historia, sabor y hospitalidad (@somosmuye).