
¡Alerta tendencia!
Aportan textura, movimiento y mucha onda. ¿Lo mejor? ninguna pieza es idéntica a otra. Acá nuestros favoritos.
Los frunces y los pliegues consolidaron su lugar en las colecciones de las grandes firmas. ¿La razón? aportan textura, movimiento y una estética sofisticada. Diseñadores mostraron tops fruncidos, faldas plisadas y vestidos con frunces que moldean la silueta y generan un atractivo visual innegable.

La recuperación de estos recursos estructurales llega tras una temporada en la que las faldas plisadas se impusieron como la prenda del verano 2024: versiones satinadas, minis preppy, midi y maxis románticas. Firmas como Balmain, Dior, Chloé y Ulla Johnson incluyeron la pieza en múltiples interpretaciones, lo que probó su capacidad para convivir con distintos estilos.

La tendencia convoca a diferentes mujeres por su versatilidad: se combina con remeras y zapatillas para el día o con blusas y sandalias de taco para la noche. Además, la presencia de estas faldas en street style reafirma su lugar en el guardarropa actual y su capacidad de transformación según calzado y accesorios.

Los diseñadores optaron por mostrar telas con pliegues marcados y arrugas como recursos estéticos que narran uso y tiempo. En algunas colecciones las arrugas dejaron de verse como un defecto para convertirse en la marca de una prenda con vida propia, una decisión que cambió la lectura tradicional de la perfección impoluta que genera la plancha.

En pasarelas como las de Prada y Burberry se vieron propuestas que acentúan marcas de uso: vestidos con apariencia de papel y abrigos que parecían sábanas sin planchar. Esa lectura celebra las huellas cotidianas y propone una estética más auténtica, que sugiere comodidad y un guiño contra la perfección.

La descripción de los pliegues como "gestos de error" sintetiza la idea de que las marcas en las prendas hablan de movimiento, viajes y jornadas reales. No todos los creadores presentaron la misma versión: algunos usaron estampados que simulan arrugas para quienes prefieren una aproximación más sutil.
Las faldas plisadas se pueden integrar con sencillez en el día a día: combinadas con una remera o camisa blanca y zapatillas ofrecen un look relajado; con blusa y tacos, evocan una imagen más formal. La longitud midi es una de las que predominó.

Para incorporarla sin estridencias, lo ideal es combinar pliegues con piezas neutras y calzados cómodos. También se puede comenzar por accesorios o estampas que imitan arrugas si se duda sobre aceptar una prenda verdaderamente arrugada, y así ir sumando confianza a la estética.
Esta tendencia además de verse única (ninguna prenda se es idéntica a la otra) es un llamado a relajarse, a moverse sin miedo, a impregnar de vida una pieza y hacerla propia.