
Sustentabilidad
Los diseñadores británicos están apostando a la lana local para asegurar un futuro más sostenible para la industria de la moda.
Los criadores de ovejas no son los que uno esperaría encontrar normalmente en Central Martins. Pero en una fresca tarde del pasado noviembre, se encontraban entre los visitantes (entre los que también había hilanderos, diseñadores y fabricantes) que se reunieron en la prestigiosa escuela de arte y diseño para el primer intercambio de lana, reunidos para discutir las maravillas de la lana británica.

Los beneficios de la lana son sorprendentes: es versátil, duradera, biodegradable (cuando no se trata) termorreguladora y se cultiva en el reino unido. De hecho, el material está liderando el camino hacia un futuro más sostenible para la moda británica. Tras caer en desuso frente a alternativas sintéticas más baratas hace más de 50 años, la lana está recuperando su atractivo.

Para el desfile crucero 2025, Dior aterrizó en la increíble escocia donde en medio de los jardines del castillo Drummond, la directora creativa Maria Grazia Chiuri rindió homenaje al tartán y al tweed, colaboró con la marca británica Le Kilt, visitando fábricas con los creadores del patrimonio Johnstons de Elgin y de Harris Tweed.

Mientras tanto, Chanel llevó un grupo internacional de moda al barrio norte de Manchester para su exposición Métiers d'Art 2024, con el fin de destacar la rica historia textil de la ciudad.

Naturalmente, el tweed fue el centro de la atención, con trajes de falda de lana presentados en un caleidoscopio de colores para honrar la vitalidad cultural de Manchester.

Los jóvenes diseñadores también han adoptado la tendencia de la lana británica, asumiendo la responsabilidad de impulsar el cambio desde abajo. Como explica Kyle Llewellyn Chapin, diseñador de prendas de punto en Vivianne Weestwood: “la mayor parte del impulso para el cambio proviene de los equipos de diseño”.
Es muy importante que los futuros creadores piensen en los materiales con los que empiezan, en primer lugar.
Thomas Spooner, un reciente graduado de CSM Knitwear, cree que la fabricación de lana británica es digna de ser apreciada porque la gente ha dedicado sus vidas a transmitir sus conocimientos.

Para su colección final, creó tejidos esculturales utilizando hilos donados por la marca histórica de Derbyshire, John Samedley, y tiene la intención de centrarse en apoyar el estilo de vida para proteger una artesanía puramente por amor a ella, dice.
En un mundo que toma conciencia del costo ambiental de los materiales sintéticos y una industria que se diversifica hacia hilos mas suaves y mas adecuados para un numero cada vez mayor de marcas de moda, el potencial de la lana brilla con fuerza.
Sin embargo, a pesar de este aumento del interés, la producción británica de lana sigue amenazada. “Ahora somos el 1% y tenemos que luchar para sobrevivir ante la proliferación de la moda rápida” afirma Mark Hogarth embajador de la marca Harris Tweed, después de que informes recientes de la empresa Woolmark mostraran que la lana se ha reducido a tan solo el 1% de la producción de fibra en Reino Unido mientras que el poliéster representa más de la mitad.

“Necesitamos que los consumidores sean conscientes para poder cambiar las cosas”, añade.
Está claro que esta fibra antes ignorada ha adquirido un nuevo propósito y un público más amplio en los campos y molinos británicos. Una artesanía centenaria encuentra una nueva expresión “un tejido del pasado, un tejido para el futuro”, afirma Hogarth. La lana británica es un legado y gracias a la educación se espera que haya llegado para quedarse.
Por Augustine Hammond.