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Escote en V, intervenidos, estampados y más. Los tejidos toman la posta y van por todo.
Los suéteres ocupan el centro del guardarropa invierno tras invierno y siempre se reinventa. En las pasarelas internacionales vimos como el minimalismo va cediendo el paso a piezas lúdicas e incluso cómo los modelos más básicos tienen una vuelta de tuerca. La mezcla privilegia fibras naturales y texturas orgánicas que potencian la durabilidad de cada pieza en el look cotidiano.

En el placard, entre abrigos y capas, reaparece el suéter nórdico con aire artesanal y se presenta como una apuesta por la estética hecha a mano en clave urbana. Estos jerséis traen motivos geométricos, rayas y contrastes de color sobre una base neutra que funciona como base para combinaciones variadas. Las texturas gruesas y las fibras naturales aparecen como sello para un invierno que prioriza confort y longevidad.
La temporada incorpora además piezas intervenidas: intervenciones que convierten un jersey clásico en objeto de autor y que juegan con estampados, aplicaciones y acabados hechos a mano. Esa tendencia de piezas intervenidas alimenta la búsqueda de singularidad sin abandonar la practicidad; la combinación de clásicos como el jersey marrón con detalles interventidos permite armar un look contemporáneo sin perder la durabilidad ni la sensación de hebra orgánica.

Como siempre el marrón funciona como color esencial, el polo como alternativa de cuello, los rombos de corte preppy y el cárdigan de “abuela” para capas relajadas. A ese repertorio se suman los ochos, símbolo del invierno tradicional, y el jersey foulard con cuello que eleva cualquier estilismo.
El escote en V aparece como recurso para modernizar formas tradicionales del jersey, permitiendo superposiciones y variaciones de look que van desde la oficina hasta salidas informales. Los estampados, incluidos rombos y motivos nórdicos, trabajan sobre una base neutra para mantener el equilibrio entre tradición y novedad. Las rayas, por su parte, se integran como un motivo transversal que conecta con otras piezas del guardarropa.

En esa renovación, las fibras naturales son clave: lana, mezclas y texturas orgánicas aportan calidez y favorecen la durabilidad del prenda, una demanda que recalca la tendencia hacia compras más conscientes. El uso de fibras y texturas además facilita que las piezas intervenidas mantengan su presencia en el tiempo, porque la base material refuerza la resistencia frente al uso repetido.
El resultado es una apuesta por el equilibrio: conservar los clásicos como punto de partida y añadir detalles -intervenciones, estampados, escotes- para actualizar el suéter sin convertirlo en una pieza efímera. Esa lógica explica por qué estos jerséis se ven tanto en pasarelas como en la calle y por qué forman parte de la oferta comercial actual.
Estos son algunos de nuestros favoritos para usar sin parar y convertirlos en nuevos básicos aunque a simple vista no lo sean. Nuevos tesoros que no esperan a ocasiones especiales porque todos los días son una ocasión especial.