
Tragos
Te contamos cuáles son los pequeños detalles que marcan la diferencia entre un trago más y un verdadero momento cervecero.
Aunque no lo parezca, servir una cerveza correctamente es casi tan importante como su sabor. No se trata solamente de verter líquido en un vaso, sino que es una experiencia construida, empezando por la temperatura adecuada, la limpieza de la cristalería y hasta la cantidad de espuma para coronar el vaso o copa. La calidad del servicio es fundamental.
No todas las cervezas se sirven a igual temperatura. Las cervezas ligeras, con menor intensidad de sabor y bajo contenido alcohólico, se disfrutan bien frías. En cambio, aquellas con más cuerpo, ingredientes especiales o mayor graduación alcohólica, hay que retirarlas de la heladera unos 15 minutos antes de servirlas. La temperatura correcta realza los sabores y aromas propios de cada estilo.
La limpieza del vaso es esencial. Si cuando servimos la cerveza vemos que se adhieren un montón de burbujas pequeñas en la cara interna y que la espuma colapsa demasiado rápido, probablemente la cristalería no esté limpia como corresponde. En casos más críticos, el mal lavado del vaso puede transmitir aromas indeseables. Es importante siempre secarlo en una superficie que respire, y no en repasadores húmedos.
Para quedar como un experto, no se debe apoyar la botella o lata sobre el vaso porque es antihigiénico. El pico de los envases entra en contacto con superficies externas que pueden contener gérmenes. Lo correcto es mantener una distancia prudente entre envase y vaso, y realizar el vertido con una mano firme, evitando salpicaduras o contacto innecesario.

Al caer cerveza brillante, se debe colocar el vaso inclinado 45 grados dejando caer la cerveza por las paredes del vaso. También es importante enderezar el vaso en la mitad del servicio para lograr una buena corona de espuma, que debe tener como mínimo dos dedos de altura.
Jugar con cristalería diferente también puede potenciar atributos particulares de cada estilo. Por ejemplo, una copa tipo tulipa mejora la apreciación visual, ayuda a retener la espuma y concentra los aromas. Además, permite tomar la copa por el tallo para evitar calentar la cerveza con las manos.
Fuente: María Sol Cravello, Licenciada en Tecnología Industrial de Alimentos. Sommelier de Cerveza en Cervecería y Maltería Quilmes.